Costillas Barbacoa al horno

Hoy os traigo una receta que creo que a todos os encantará, estas costillas quedan con tan buen sabor, jugosas y tiernas que no necesitan ningún tipo de salsa como acompañamiento.

Es una variación de una receta de Jauja Cocina Mejicana, como siempre hice la receta mía cambiando proporciones y algunos ingredientes.

Os las presento:



INGREDIENTES

  • 2 Costillares (entorno a los 900 g cada uno)
Adobo
  • 1 cucharilla pimentón dulce (uso D.O. de la Vera)
  • 1 cucharilla pimentón picante (uso D.O. de la Vera)
  • 3 cucharas rasas de azúcar moreno
  • 1 cucharilla de pimienta negra
  • 2 cucharillas sal
  • 1 cucharada de ajo molido
  • 1 cucharada de cebolla molida
  • AOVE
Glaseado
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 cucharada de miel 
  • 1 y 1/2 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharada rasa de ketchup
  • 1 cucharilla de mostaza de Dijon en grano 

PREPARACIÓN

Limpiamos las costillas, retiramos el exceso de grasa si lo hubiera, en este caso estaban bastante limpias.
Un truco importante es quitarles la telilla (membrana) que llevan todas las costillas. ¿Cómo? con la punta de un cuchillo levantamos un poquito y luego ayudándonos de una servilleta o papel de cocina es facilísimo.


Lo siguiente es mezclar bien todos los ingredientes del adobo.


Echamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y extendemos bien, como si diéramos un masaje por toda la superficie de las costillas, de esta manera se pegará mucho mejor nuestro adobo.

Añadimos el adobo, espolvoreamos generosamente la mezcla de especias por la parte de la carne.

 

Repartimos el adobo, masajeamos nuevamente las costillas para que las especias queden bien repartidas y repetimos el proceso por el lado de los huesos.

Colocamos las costillas sobre papel de aluminio, las envolvemos bien y las dejamos reposar unas horas en la nevera para que absorban todo el sabor del adobo, si es posible toda la noche mucho mejor.



Este es el aspecto que tienen tras haber pasado la noche con el adobo.


Cuando vayamos a cocinarlas mi recomendación es que las saquéis un ratito antes de la nevera para que la carne atempere.

El horno debemos precalentarlo a 165ºC, las introducimos destapadas y para este peso (entre 800 y 1000 g), mi recomendación son 45 minutos.



Pasados esos 45 minutos:



Ahora las envolvemos bien con el papel de aluminio, cerrando bien los bordes, para que se hagan en su propio jugo y queden muy, muy tiernas.
Necesitamos otros 45 minutos a misma temperatura.

Mientras vamos preparando el glaseado.


Las sacamos del horno, quitamos el papel que las envolvía y quedan así:


Pincelamos.


Y vuelta al horno nuevamente sin tapar, misma temperatura pero esta vez solo durante 30 minutos.

Una vez han transcurrido los minutos, las sacamos del horno.


Las pasamos a la tabla para cortarlas.

 

Mi consejo es dejarlas reposar de 5 a 10 minutos, así conseguimos que reabsorban  su jugo, si las cortamos directamente lo sueltan y quedan más secas.

Echar un ojo.



De verdad deliciosas, las podéis acompañar a vuestro gusto desde una patatas a una ensalada o ambas, eso sí tened servilletas a mano.

Buen provecho.


















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